El sistema financiero salvadoreño mantiene adecuadas condiciones de liquidez y registra una fortaleza patrimonial por encima del mínimo legal, vinculada al desempeño positivo de las captaciones de depósitos, y a una mayor colocación de créditos, principalmente los orientados al financiamiento de actividades productivas, impulsando así el desempeño de la economía.
Los depósitos reafirman su posición como la fuente de fondeo más importante. Al cierre de julio de 2026, la ratio de créditos a depósitos se ubica en 88%, denotando una capacidad suficiente para ampliar su actividad crediticia. Las carteras que sobresalen en el crecimiento interanual del crédito son las de los sectores comercio, construcción y servicios; asimismo, el financiamiento a los hogares registra un sostenido crecimiento, destacando el alcanzado al cierre del mes como el más alto de los últimos treinta meses.
Las condiciones de liquidez prevalecientes en el sistema financiero no solo han dotado de mayor certidumbre a los agentes económicos en sus decisiones de inversión, sino que han favorecido la tendencia descendente en el nivel de las tasas de interés. Las tasas de los préstamos a corto plazo disminuyeron de 7.80% a 7.60% entre julio de 2025 y julio de 2026, destacando la disminución de los costos financieros de las empresas, cuyas tasas descendieron de 7.75% a 7.54%, en el mismo período. Particularmente positivo fue el comportamiento de las tasas de los préstamos personales, principalmente en el financiamiento a largo plazo, con tasas de 12.82% y de 12.11% en julio de 2025 y julio de 2026, respectivamente.
Los resultados al cierre de julio de 2026 reflejan que el sistema financiero salvadoreño se encuentra en condiciones propicias para ejercer, sin disrupciones, sus funciones de intermediación financiera.
