Durante los primeros cinco meses de 2026, el sistema financiero salvadoreño ha mantenido su estabilidad y continúa desempeñando, sin interrupciones, sus funciones de intermediación financiera.
El sostenido crecimiento en la captación de depósitos refleja la confianza de los ahorrantes, mientras que los indicadores de liquidez y solvencia superan los mínimos sugeridos y legales. El crédito mantiene su tendencia creciente con adecuada calidad de cartera, reflejando las condiciones positivas de seguridad y de inversión en el país. Los créditos alcanzaron un saldo de US$21,626.0 millones, US$1,623.8 millones adicionales respecto al mismo período del año anterior, lo que equivale a un crecimiento interanual de 8.1%.
Este crecimiento estuvo impulsado principalmente por el financiamiento al sector empresarial, que registró una expansión de 10.5% equivalente a US$1,071.2 millones.
Entre los sectores productivos con mayor dinamismo destacan la construcción, el comercio, los servicios y la industria manufacturera, cuyas carteras representan el 62% del portafolio productivo. El crecimiento del crédito dirigido a los hogares también mostró un desempeño favorable en la expansión de la actividad crediticia, con un crecimiento interanual de 5.6%, equivalente a US$552.6 millones, con énfasis en el financiamiento para la adquisición de vivienda que aumentó en 6.7% y el consumo en 5.2%.
Por su parte, las captaciones mediante depósitos del sistema financiero alcanzaron US$24,632.1 millones, registrando un crecimiento interanual del 14.9%; este comportamiento confirma la confianza de los salvadoreños en el sistema financiero y su relevancia como principal fuente de fondeo, fortaleciendo la capacidad de las entidades financieras para atender la demanda de crédito.
Desde una perspectiva prudencial, los principales indicadores financieros continúan mostrando condiciones favorables. El índice de mora se mantiene en 1.6%, muy por debajo del estándar prudencial del 4%, mientras que el coeficiente de solvencia se ubica en 15.1%, superando el mínimo legal del 12%. Asimismo, los resultados financieros continúan en terreno positivo, alcanzando al cierre de mayo de 2026 una utilidad de US$202.9 millones, reflejando un desempeño operativo sólido, rentable y sostenible. En conjunto, estos resultados evidencian que el sistema financiero salvadoreño mantiene adecuados niveles de liquidez, fortaleza patrimonial y rentabilidad, constituyéndose en un pilar fundamental para canalizar recursos hacia la economía y brindar servicios financieros a empresas y a la población, contribuyendo al crecimiento económico del país.
