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Lunes, 30 de Enero de 2017 10:16

Discurso del Presidente del Banco Central, Doctor Óscar Cabrera en el Foro “Impactos del aumento al salario mínimo”, organizado por el Ministerio de Trabajo


Muy buenos días

•  Licenciada Sandra Guevara, Ministra de Trabajo y Previsión Social, 
•  Licenciado César Villalona, Representante del Gobierno en el Consejo Nacional del Salario Mínimo,
•  Licenciada Meraris López, Coordinadora de la Facultad de Economía de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas”, 
•  Licenciada Zaira Barrera, representante de la Facultad de Economía de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas”, 
•  Representantes de organizaciones sociales y organizaciones sin fines de lucro 
•  Amigos de la prensa
 
 
Es un gusto compartir con ustedes esta mañana nuestro diagnóstico del Impacto del aumento al salario mínimo en los hogares y en el crecimiento económico salvadoreño.
El Salvador se ha encontrado inmerso en una trampa de bajo crecimiento económico en las últimas décadas; es decir, una persistencia de bajas tasas de crecimiento económico, explicada por una baja productividad laboral, especialmente en el sector de bienes transables, la cual se agudiza ante los bajos niveles de inversión privada y la situación de violencia e inseguridad que afecta al país, tal como se identifica en el Análisis de Restricciones del Asocio para el Crecimiento (USG-GOES, 2011).  
 
La baja productividad, que en términos generales presenta la economía salvadoreña, es consecuencia de la orientación de la actividad económica hacia la producción de servicios, la cual ha predominado en la estructura productiva del país y ha incrementado su participación en el PIB en 4.6 puntos porcentuales (p.p.) entre 1990 y 2015, hasta llegar a representar cerca del 62% del PIB, en detrimento del sector agropecuario, que en el mismo período disminuyó su participación en el PIB en 5.3 p.p., mientras el sector industrial apenas aumentó en 0.6 p.p. su participación.
Desde el año 2001, la economía salvadoreña se ha mantenido principalmente en la fase recesiva del ciclo económico (a excepción del período 2006-2008), en la que se ha registrado un bajo crecimiento económico cercano al 2.0% promedio anual; en este período también se enfrentó la crisis económica internacional que se acentuó en 2009, provocando una contracción de la economía salvadoreña en 3.1%, dada la reducción de los gastos de consumo (-9.2%), inversión (-19.2%) y exportaciones (-16.0%). 
Sin embargo, en 2015 el crecimiento económico del país ha comenzado a repuntar, dando señales alentadoras para la superación de la trampa de bajo crecimiento en la que ha estado inmersa en las últimas décadas, ya que se logró un aumento del PIB de 2.5%, siendo el mayor de los últimos siete años. Esta importante mejora en el crecimiento económico es el resultado de una combinación de factores: por una parte, El Salvador está experimentando un proceso de transformación productiva, reflejado en un aumento de la participación y dinamismo de la industria manufacturera en la producción del país, en las exportaciones, la inversión y la generación de empleo.
 
De igual forma, la inversión privada ha dado un giro positivo, ya que luego de haberse estancado en los últimos ocho años, se ha reactivado al crecer 8.1% a partir de 2015, lo cual es beneficioso porque amplía y fortalece las capacidades productivas del país e influye favorablemente en la productividad de los trabajadores. 
 
El otro factor que ha contribuido a la mejora del crecimiento económico en estos últimos dos años ha sido la expansión de la demanda, principalmente a nivel doméstico. Esta demanda realizada por los hogares a través del gasto de consumo, representa un poco más del 90% del Producto Interno Bruto. 
 
Lo importante, en este caso, es pensar en cómo los hogares financian su gasto de consumo: por una parte, como bien es sabido, el país recibe un flujo importante de remesas familiares. En el año 2016, las remesas totalizaron US$4,576 millones, creciendo 7.2% anual, y superando en US$306 millones al monto total de remesas recibido en 2015, lo que constituye el monto más alto en la historia de recepción de remesas y el mayor crecimiento de los últimos diez años.
 
No obstante, únicamente el 20% de los hogares del país son receptores de las remesas, según cifras de la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples de la DIGESTYC. 
 
Por tanto, es factible concluir que la principal fuente de ingresos de los hogares son los salarios, es decir, la remuneración que el trabajador recibe por haber realizado una actividad productiva. 
 
Los datos del Instituto Salvadoreño del Seguro Social indican que en 2015 los salarios nominales aumentaron 8.5% en 2015 y 4.8% en 2016, pero al eliminar el efecto de la inflación, se muestra que los salarios aumentaron su poder de compra en 7.6% y 3.9% para 2015 y 2016, respectivamente.
 
Así se determina que, en nuestra economía, los salarios desempeñan un papel fundamental para promover el crecimiento económico, ya que permiten a la población el poder adquirir los bienes y servicios que satisfacen sus necesidades. A su vez, el consumo de los hogares es también una señal para que las empresas mantengan activo su proceso de producción, el cual implica necesariamente el uso de mano de obra.
 
Observando lo relevante que son los salarios como principal fuente de ingreso, analizar y conversar sobre este rubro se vuelve de gran relevancia. 
 
Según la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples de 2015, un 55% del total de los ocupados son asalariados, es decir, son trabajadores que a cambio de su fuerza laboral reciben como retribución un pago o salario; de ese total, el 35% percibe un salario igual o inferior al mínimo, por lo que es necesario garantizar que este salario sea digno.
 
El término digno se refiere a aquel ingreso que le permita cubrir sus necesidades básicas, no solo las relacionadas con la alimentación, sino también con el vestuario, vivienda, educación, salud, transporte, entre otros, tal como lo establece el Código de Trabajo en su artículo 146 y la Constitución de la República en su artículo 38.
 
Sin embargo, para poder garantizar a los trabajadores y a sus familias un ingreso congruente con la satisfacción de sus necesidades primarias, se requiere un compromiso tanto del Gobierno como de los empleadores privados, es decir, llegar a una visión conjunta del bienestar social que se quiera otorgar al país. 
 
Por otro lado, el establecimiento de los salarios mínimos debe constituirse como una herramienta para lograr mayor igualdad y equidad en la distribución del ingreso, ya que actualmente, del total de hogares a nivel nacional, el 40% de los hogares con menores ingresos acumulan el 15.8% del ingreso total generado, mientras que el 20% de los hogares más ricos acumulan el 46.7%, lo que indica una marcada diferencia en estas categorías.
 
En el Banco Central desarrollamos un estudio técnico con el objetivo de medir cuantitativamente, los beneficios asociados al incremento del salario mínimo recientemente aprobado por el Consejo Nacional del Salario Mínimo, que en 2017 beneficiará a 560,093 asalariados, equivalente a 367,863 hogares, es decir un 19.9% del total de los hogares del país. 
 
En términos de las condiciones de pobreza, 258,298 hogares percibirán un incremento en su ingreso familiar y podrán salir de la categoría de pobreza extrema, según el parámetro de pobreza por ingresos.
 
Un aspecto de discusión en torno a este incremento salarial se refiere a los aumentos que se producen en los costos empresariales y en los precios de los bienes y servicios, dado que los salarios son parte de su costo total y son trasladados a través de los precios a los consumidores. 
 
Sin embargo, esta consideración debe analizarse con cautela, ya que, dependiendo del rubro de la empresa, los salarios pueden tener menor o mayor importancia en los costos totales, por lo cual un incremento de las remuneraciones no debería conllevar a un incremento en la misma proporción en los costos de las empresas, ni en el nivel de precios. 
 
De acuerdo a nuestras estimaciones el incremento aprobado en el salario mínimo, que en promedio ponderado es un poco más del 20%, sumaría entre 1.8 y 2 puntos porcentuales a la inflación estimada para este año, alcanzando un valor entre 3.3% y 3.5%, lo que refleja que la medida, si bien incrementa los precios, no lo hace de forma desmesurada, puesto que el beneficio de los hogares es mayor al efecto inflacionario.
 
Nuestro estudio muestra además un aumento en la porción de PIB que recibirían los trabajadores beneficiados con el incremento al salario mínimo, que pasaría de un 7.1% del PIB en 2016 a un 8.9% del PIB este año, que aún es una proporción baja para el trabajador, producto de los problemas de concentración del ingreso en nuestra economía.
 
Adicionalmente, este incremento salarial no solo sería favorable para los trabajadores, ya que la tasa de crecimiento de las ganancias de las empresas aumentaría para 2017, pasando de 2.8%, estimado sin incremento del salario mínimo a un 4.1%, puesto que el mayor poder adquisitivo de los trabajadores estimula su demanda. 
 
También, este impulso de la demanda, agregaría entre 0.1 y 0.3 décimas al crecimiento, llevando el PIB de 2017 de una tasa de crecimiento de 2.4% a un valor entre 2.5% y 2.7%.
 
Por lo anterior, si lo vemos del lado de los trabajadores, de las empresas y del país, denota que el incremento al salario mínimo tiene un efecto multiplicador positivo a nivel agregado.
 
Aún con estos buenos resultados, debe considerarse que, si bien el aumento al salario mínimo es superior al registrado en años anteriores, en comparación con la región centroamericana seguimos manteniendo los segundos salarios más bajos, solo después de Nicaragua. Como país hemos sido el que menor incremento ha otorgado a los trabajadores en los últimos años, pues el resto de países a realizado ajustes cada año. 
 
Por lo anterior, es necesario que el incremento del salario mínimo sea parte de una discusión permanente de país, ya que exige a los diferentes actores de la economía lograr acuerdos que se traduzcan en mayores niveles de bienestar de la sociedad.
 
Espero que los aportes resultantes de este foro público puedan servir para posicionar esta discusión en El Salvador. Debemos trascender del ámbito económico y hablar del incremento al salario mínimo como un acto de justicia social.
 
Muchas gracias.
Ultima modificacion el Lunes, 30 de Enero de 2017 10:35
       

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